Poesías de Tomás Martín Cifuentes
NECIO ORGULLO
Solo el necio es orgulloso
de tener lo que no tiene,
de saber lo que no sabe,
de poder lo que no puede.
Pues se hincha como un globo
y se exhibe como un pavo,
aparenta remolacha
siendo en realidad un nabo.
Si alabar lo que se tiene
no es cosa bien valorada,
presumir de lo que falta
será acción muy detectada.
Querer brillar como el oro
siendo sólo calderilla.
es como pintar de blanco
el negro de una morcilla.
Y quien quiere aparentar
más de lo que de verdad es
querrá ventaja obtener
de lo que él dice ser.
Y aunque el comercio moderno
cuida la parte exterior,
la gente sigue esperando
lo que lleva el interior.
LA AMISTAD
La verdadera amistad
es al tiempo comprensión.
Segura de su lealtad
no necesita el perdón.
El amigo es compañía,
ayuda, apoyo y sostén.
Lo tienes en la alegría
y en las tristeza también.
y goza con tu victoria.
Está en los malos momentos
y en los momentos de gloria.
¿Y quien nos da los amigos?
el mundo y la sociedad.
Servicio y bien sus activos
que mantiene la amistad.
El amigo es un bastón
donde poder apoyarse;
sin convertirse en tostón
y estando dispuesto a darte.
Todo el que siembre amistad
que no persiga ganancias;
Sea fiel a la honestidad
en todas las circunstancias.
Y si afloran coincidencias
la amistad se fortalece;
y no valen ocurrencias
si alguien no la merece.
son muy buena compañía;
impregnan fraternidad
y destilan armonía.
Amigos de la niñez
por siempre perdurarán
y en los años de vejez
recuerdos se contarán.
EL AGRADECIMIENTO
Quiero ser agradecido
por nacer y por crecer;
por tener padres cercanos,
por lo mucho que me dieron
otras personas y hermanos.
Por disfrutar con el sol,
del fuego y de su calor;
la luz de un amanecer,
la sombra de los nogales
y de un bello atardecer.
Por los dones recibidos,
por los pensamientos buenos;
por el cuerpo y por el alma,
por disponer de sentidos
y por lo vivido en calma.
Por que me hablaron de Díos,
por el derecho a nacer,
por aprender que los otros
tienen también sus derechos
igualito que nosotros.
Por saber de Jesucristo
que lo mejor es amar
y que se ha de perdonar
el daño que nos hicieron
y en lo malo ni pensar.
Por poder ir a la escuela,
por guardar cabras y vacas;
por patear las montañas,
ver las flores en el campo
y madurar las castañas.
Por tener la mejor esposa,
la bendición de unos hijos
que han sido valorados
y por cumplir obligaciones
siguen siendo respetados.
Por los lugares que quiero:
Pampaneira, (Sierra Nevada),
Sitges que ofrece descanso,
lo bello de Barcelona
que para el mundo es encanto.
Por querer y ser feliz,
por trabajar en equipo
juntando capacidades,
ya que talentos unidos
allanan dificultades.
LA FELICIDAD
que no quiera ser feliz
y quiera ser desgraciado?
Pues parece que no existe
o aun no se ha encontrado.
Y se da la paradoja
que queriendo ser dichoso
y anhelando ser feliz,
sean las propias acciones
las que nos hagan sufrir.
poner esfuerzo y constancia
en lo que es razonable.
Quizá deseando aquello
que resulta inalcanzable.
Y el no saber posponer
el disfrute de las cosas
en algunas situaciones;
hacen al ser vulnerable
ante vicios y pasiones.
Para aligerar la carga
de tensiones y frustraciones
y sin miedo caminar;
desprenderse del orgullo
y aprender a perdonar.
La felicidad puede estar
en querer y ser querido,
que no falte lo esenciar;
pero sin correr detrás
de lo que no has de alcanzar.
Y una vida ordenada
con serenidad y buen juicio;
empatía, ecuanimidad,
amor, libertad y Justicia:
semilla es de felicidad.
También bienestar produce
cumplir normas de civismo,
La compasión del Budismo
y estimar y hacer el bien
que propone el Cristianismo.
Ser feliz es querer serlo
y querer que otros lo sean
creyendo que es posible;
con sencillez y humildad
y actitud comprensible.
Y un secreto de la dicha
es dar sin esperar nada
y no aferrarse a las cosas
que tienen que marchitarse,
como sucede a las rosas.
FELICIDAD ES LA VIRTUD
La felicidad humana
no reside en las pasiones
que nos llevan al desorden.
Está en la paz interior
que da la medida y orden.
Haciendo hasta lo agradable
por los dictados del bien.
y gozando en la bondad
y viviendo lo sencillo,
y huyendo de la maldad.
Los valores afectivos
son mejor que las razones,
qué sólo razones son.
Ni siquiera son verdades
ni tampoco inspiración.
La felicidad se siente,
no se razona y define;
no es un premio a la virtud,
ni consuelo al sentimiento,
sino la propia virtud.
la bolsa por la vanidad.
Y se corre tras de cosas
que la publicidad ofrece
con ofertas engañosas.
Aquel que fija sus ojos
sólo en lo que más brilla
y actúa sin moderación,
mira un eclipse de sol
sin ninguna protección.
Sin querer ver no se ve,
pero tampoco mirando
se ve la verdad encubierta
que se esconde en las personas
y en el barniz de una puerta.
Quien no sufre tampoco goza
y tampoco siente calor
aquel que no siente frío.
Y si no hay puente se moja
quien quiere cruzar el río.
Y al vanidoso acontece
lo que sucede al avaro:
toma los medios por fines
y olvidadizo de éstos
ve peces en los delfines.