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miércoles, 10 de junio de 2015

GOLONDRINAS IMPRUDENTES Y GORRIONES APROVECHADOS (Cuento)


DISPUTA POR  UN  NIDO

Una pareja de golondrinas pasaban el último día en el territorio de invierno de Marruecos, ya que el día siguiente estaba acordado cruzar el Mediterráneo dirección a la Península Ibérica donde había de de reparar su nido,  poner los huevos y criar sus pajarillos pero cometieron la imprudencia de hacer una visita a un cultivo de azafrán para degustar sus finísimos frutos. Error, tremendo error, ya que el vigilante las descubrió e hirió a una de ellas de una pedrada.

--La golondrina herida con fuerte dolor, a duras penas pudo regresar a su lugar preferido para pasar las noches, donde hubo de permanecer hasta que la herida sanara, lo que representó cuatro semanas más. Por ese motivo, cuando llegaron a la residencia de verano, en la Alpujarra granadina se encontraron con la desagradable sorpresa de que una pareja de gorriones había ocupado su nido.
--Ante aquella situación no les quedaba otro remedio que ponerse a construir otro  trabajando desde el amanecer hasta la noche.
--Unos días después llegó Pedrito con sus padres a pasar las vacaciones y las golondrinas le contaron lo sucedido. A Pedrito le sentó muy mal la acción de los gorriones y prometió a las golondrinas hacer cuanto fuera posible para que recuperaran su nido.
--En aquellos momentos llegaba uno de los mirlos que tenía su nido en el huerto de al lado preguntando como habían pasado el invierno, pero antes de extenderse en otras explicaciones le contaron lo de la lesión que había motivado el retraso y como los gorriones habían  ocupado su nido y como habían de trabajar para construir uno de nuevo.
--El mirlo se sintió contrariado por la acción de los gorriones y ofreció su colaboración para que recuperaran su nido.
--Entre Pedrito, las golondrinas y el mirlo acordaron convocar una reunión para solucionar el problema, y sería el propio mirlo el que llevara el aviso a los demás amigos del huerto, ya que la salamandra les estaba oyendo desde su escondite bajo uno de los aleros de la terraza y las avispas, desde su avispero, también oían cuanto se acordaba.
--Al día siguiente se produjo la reunión, donde la salamandra tomó la `palabra para decir: Estamos aquí reunidos para poner solución a la ocupación del nido de las golondrinas. A lo que el mirlo contestó: Pues la solución es muy sencilla, que los gorriones abandonen el nido que han de ocupar sus verdaderas dueñas, las golondrinas.
--Al oír esas palabras los gorriones dijeron a dúo: Este nido estaba abandonado y nosotros lo hemos acondicionado, por lo que no lo dejaremos por mucho que se nos pida.
--Vosotros haréis lo que se acuerde en la reunión-dijo la salamandra-
--¿Nos obligaréis vosotras? preguntaron con cierto retintín los gorriones. Pues si que os sentís fuertes.
--Os obligará la fuerza de la razón -dijo el mirlo-
--Pedrito tomó la palabra para decir: Aquí no estamos para insultar ni recibir insultos. Y vosotros gorriones no deberíais ser tan intransigentes, sabiendo que la terraza donde está el nido sigue siendo de mis papás.
--¿También Pedrito nos amenaza? Es lo único que nos quedaba por ver -se lamentaban los gorriones-.
--No es cuestión de amenazas, sino de que todos seamos sensatos para solucionar los conflictos de manera civilizada.
--Si ser sensatos lleva consigo que nosotros dejemos el nido no lo seremos, ni tampoco seremos civilizados si eso nos obliga a renunciar al nido del que se habla.
--Uno de los mirlos propuso que se aprobara una resolución ordenando a los gorriones devolver el nido a las golondrinas, o en su defecto que les ayudaran a construir otro nido.
--Los gorriones no renunciaremos al nido ni ayudaremos a nadie a hacer el suyo -dijo uno de ellos-
--Las últimas palabras del gorrión encresparon tanto los ánimos de los reunidos que comenzaron a gritar a protestar contra ellos.
--Pero ni eso ablandaba la dura posición de los gorriones, dispuestos a seguir con el nido luchando contra todos si fuera necesario.
--En aquella situación los nervios comenzaban a aflorar y muy especialmente entre las avispas que sin pensárselo dos veces se lanzaron sobre los gorriones con sus aguijones punzantes, aunque los ocupas protegidos por su abundante plumaje no recibían daño alguno, mientras abrían sus picos con la intención de tragarse a cuantas avispas les fuera posible, pero una de ellas en su desesperación asestó un picotazo en la lengua de uno de los gorriones, cuyo dolor le hizo abrir el pico propiciando que la avispa escapara de una muerte segura, mientras el gorrión quedaba retorciéndose de dolor y sintiendo como su lengua se inflamaba tanto que no le cabía dentro del pico.
--Sorprendidos por los derroteros violentos que tomaban los acontecimientos, los reunidos pedían con insistencia la vuelta al dialogo para establecer una paz justa. Pero los gorriones cogieron sus huevos y desaparecieron volando cuanto le permitían sus alas.
--Mientras los gorriones se alejaban, las golondrinas daban las gracias a los reunidos por la recuperación de su nido, en el que criaron cuatro pajarillos preciosos ante la mirada alegre y protectora de sus amigos que se sentían felices por haber conseguido que la razón se impusiera sobre la injusticia.
Cuento de Tomás Martín Cifuentes



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