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lunes, 8 de junio de 2015

LA CABRA Y LOS CABRITOS (Cuento)

LA CABRA Y LOS CABRITOS
(Adaptación libre, por Tomás Martín Cifuentes, de un cuento popular)
En una cueva de la montaña vivía una cabra con sus cabritos y todos los días la cabra había de salir a comer y comer para poder alimentar a sus cabritos con su leche. Y eso fue lo que hizo aquel día.
A la hora de marchar, la madre dijo a sus cabritillos:
Mientras yo esté fuera no le abráis la puerta a nadie. Y No olvidéis que el malvado lobo está deseoso de darse un festín a costa de vosotros.
 No te preocupes mamá que la puerta no se abrirá hasta que tú vuelvas.
Pues así me voy más tranquila. 
La cabra salió de la cueva,  cerró la puerta y pidió a sus cabritos que atrancaran por dentro, lo que ellos hicieron enseguida.
El lobo que  estado vigilando, cuando vio que la cabra marchaba, dejó pasar el tiempo suficiente para que los cabritos creyeran que ya debería volver su madre, se acercó a la puerta de la cueva para decir.
Abrir hijos míos que soy vuestra madre.
Los cabritos le respondieron:
 Tú no eres nuestra madre porque nuestra madre tiene la voz más fina.
El lobo se marchó corriendo hasta una granja, donde robó  una docena de huevos y se los tomó para que le aclararan la voz. Y con la voz más fina volvió a la puerta de la cueva para decir:
Abrir hijos míos que soy vuestra madre.
Y uno de los cabritos que estaba mirando por un pequeño agujero de la puerta contestó:
Tú no eres nuestra madre porque nuestra madre tiene las patas blancas y tú las tienes muy negras.
El lobo marchó corriendo hasta un molino  y  se revolcó en harina hasta quedar totalmente blanco para  volver a la puerta de la cueva  para decir:
Abrir hijos míos que soy vuestra madre.
En aquel momento, los cabritos creyeron que era su madre y abrieron la puerta al malvado lobo que se los tragó enteros a todos menos el pequeñín que se escondió donde el lobo no pudo verlo.
Con la barriga llena de cabritos el lobo se fue hasta la orilla del lago para beber agua y tumbarse a reposar el atracón de cabritos.
En tanto la cabra había vuelto de su comida diaria y encontró al cabrito pequeño muy asustado que le contó lo que había sucedido con sus hermanos por el malvado lobo.
La cabra dejó al cabritillo en la cueva y con unas tijeras, una aguja e hilo gramante se fue a buscar al lobo que pronto lo encontró tumbado y durmiendo junto al lago.
La cabra sin pensarlo ni un momento sacó las tijeras y rajó la barriga de lobo y sacó a los cabritos que aun respiraban. Y, como el lobo permanecía dormido, llenó su barriga de piedras y la cosió.
Mientras la cabra hablaba con su cabritillos de lo ocurrido, el lobo se despertó diciendo:
Qué sed tengo. Voy a beber agua.
Pero cuando se acercaba al lago para beber las piedras tiraron de él llevándolo hasta el fondo del lago donde se ahogó.
La cabra y los  cabritos, al ver como el lobo se ahogaba en el lago marcharon muy contentos hasta la cueva donde esperaba su hermanito pequeño para celebrarlo por todo lo alto, recordando que en adelante podrían vivir felices y sin miedo al malvado lobo que reposaba en el fondo del lago.



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