REFLEXIÓN SOBRE ASOCIACIONES, DESEOS Y CONSECUENCIAS
Parte de esos grupos lo componen clubes de fútbol a los que nos aficionamos y asociamos y, sin darnos cuenta, vamos incorporando a nuestros pensamientos y nuestra vida. Dedicando, cada vez, más tiempo a leer y escuchar de los medios que informan y comentan sobre el grupo a que pertenecemos y vamos sintiendo nuestro.
Los éxitos del grupo de fútbol, si se producen, van aumentando los vínculos de pertenencia y propiedad que puede transformarse en pasión y hasta obsesión, viviendo con gran interés todo lo relacionado con su organización: directivos, fichajes ect. Y la asistencia a los partidos, verlos por televisión u oírlos por radio, es casi obligado.
Después se han de leer y escuchar las informaciones favorables de nuestro equipo y cerrar los oídos y la vista a todo lo que sea desfavorable para los nuestros.
Las tertulias y comentarios de tales aficionados es casi siempre sesgada, resaltando los incidentes o posibles errores de los árbitros que perjudican a su equipo y silenciando los que le pudieran haber beneficiado.
Si los resultados de nuestro equipo es favorable, es decir, los partidos se cuentan por victorias nos produce emoción y excitación compulsiva. Pero ¿Qué sucede cuando aparece derrota tras derrota?
Las pasiones y emociones también aumentan, pero con signo negativo, triste, malhumor y hasta insomnio.
En uno de estos episodios el diario "El Mundo Deportivo" escribía: Cuando ganan, ganamos todos y cuando pierden, pierden ellos. Se referían al Fútbol Club Barcelona.
Es para pensar lo que ocurre en el fútbol. Los socios y aficionados queremos que nuestro equipo gane y cuando lo consiguen se les aplaude, felicita y se celebra como cosa propia. Pero cuando pierden se les chilla, insulta y hasta menosprecia.
Son unos hechos que suelen repetirse: Las cosas no salen bien y la reacción adversa del público y los medios de comunicación agravan la situación. Por lo que se llega hasta perder con equipos inferiores y se aumentan las críticas y abucheos.
Los afición no quieren saber que, cuanto más se chilla, el equipo, perderá más partidos, por lo que esos jugadores se tendrán que vender a precio de saldo, fichar a otros e iniciar el camino que finalmente les puede llevar a la misma situación.
Los aficionados sentimos los jugadores como algo nuestro, a los que se les paga mucho para que nos alegren las vidas con triunfos y cuando esos triunfos no se producen se descargar la furia contra ellos hasta límites de extrema gravedad. Algo que también se produce entre algunos animales.
Contaba mi madre que cogieron unos pájaros de un nido y los metieron en una jaula. Los padres de aquellos pájaros los alimentaban hasta que eran tan grandes como ellos. Pero como pasaba y pasaba el tiempo y no podían verlos en libertad volando y alimentándose por sus medios, la emprendieron a picotazos llegando hasta dejarlos ciegos.
Las reacciones de los animales y los humanos suelen ser parecidas en ciertas ocasiones. Es el caso de algunas parejas que se maltratan y, en algunos casos, llegan hasta la muerte por no desarrollarse las cosas como las deseaban.
En muchos equipos de Fútbol se ha de ganar siempre y como ello no siempre puede hacerse, pero en todos ellos hay unos objetivos que cumplir, desde ganar el campeonato, clasificarse para la Champions, la Europa League, la permanencia... Pero además de eso hay aficionados que quieren que sus deseos se conviertan en realidad y como ello no se produce llegan los disgustos.
La lógica del fútbol es aplaudir cuando se gana y abuchear cuando se pierde, siendo lo contrario de lo que convendría hacer. El resultado es que perder se considera un drama que, sin remedio, se volverá a repetir.

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