VIVIR SALUDABLE (Con la fuerza de voluntad)
En la alimentación, como tantas otras cosas, se ha de aprender a elegir lo mejor
entre las opciones posibles, y con ellas
ir conformando un perfil de persona, cuyas decisiones responden, una y otra vez, a los
mismos criterios.
Pero supongamos que hemos aprendido a elegir aquello que nos conviene.
¿Seremos capaces de
llevar a la práctica lo que hemos elegido?
E aquí el dilema a
despejar, respondiendo a preguntas
sobre voluntad.
¿Somos como veletas que dependen de la dirección del viento?
Ó como dijo Jesucristo:
¿Somos cañas huecas movidas por el viento?
Si ese es nuestro caso, lo primero que hemos de hacer es
fortalecer nuestra voluntad a base de ejercicios auto-impuestos para
habituarnos a llevar a la práctico lo que nuestra inteligencia y sentido común
han decidido que es lo mejor.
Se puede empezar por
decirnos: hoy no voy a mirar el reloj durante tanto tiempo ó no voy a
ver un determinado programa de televisión ó fijar una hora para levantarnos y
otra para irnos a la cama y cumplirlas.
Hacer o dejar de hacer pequeñas cosas hasta adquirir el hábito
de cumplir con las decisiones tomadas y que convienen, en detrimento de otras que quizá
nos gusten mucho pero no son convenientes para nosotros.
Si no somos capaces de cumplir lo que decidimos ¿para qué
hemos de aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo?
¿Y como nos libraremos de las propuestas que nos haga la
publicidad?
Por tanto es importante disponer de la fuerza de voluntad
que nos permita decir sí y decir no cuando sea necesario y poder llevarlo a la
práctica.
Y una vez sabemos distinguir entre alimentos buenos y
alimentos malos tener la seguridad que tomaremos los buenos y dejaremos de
tomar aquellos que siendo atractivos a la vista y agradables al gusto no son
buenos para nosotros.
Una vez somos capaces de hacer lo que conviene y de dejar de
hacer lo que nos puede perjudicar. Y sabiendo que recibiremos mensajes para que
consumamos tal o cual producto, aprenderemos a ver las cosas a cierta distancia como si estuviéramos situados
en una atalaya viendo desde allí como la gente pelea por cosas que son
insignificantes.
Y podremos decir como un hombre de un pueblo de la costa
que tenía una barca con la que salía a pescar un rato cada noche, y a la mañana siguiente vendía la pesca para
pasarse el día haciendo lo que le venía en gana. Y una mañana, el que le
compraba el pescado le dijo:
Podrías comprar otra barca y poner al frente de ella a otro
pescador que lo hiciera al 50%. Ya sabes que yo te compraría todo el pescado
que trajeras. De esa manera acumularías ahorros y podrías comprar una tercera
barca, una 4ª. una 5ª., una 6ª.,...
¿Y que conseguiría yo con todo eso? -contestó el pescador-
Podrías pasarte un mes de vacaciones.
¿Y para qué quiero yo un mes de vacaciones si ya tengo
vacaciones todos los días?
Esto nos enseña que si nosotros tomamos lo necesario, ¿para
que queremos comprar y comprar cuanto nos ofrecen, aunque dispongamos del
dinero para hacerlo?
LAS COSAS QUE SE PUEDEN CAMBIAR
Las teorías sobre lo que se ha de hacer para no contraer
enfermedades se han ido creando, modificando y anulando con el tiempo, por lo
que no debe sorprendernos que ahora se recomienden cosas que años atrás estaban
consideradas perjudiciales y viceversa.
Empezando por la leche
materna para los bebes que en la actualidad es muy recomendada cuando
hace 50 años, en España, muchísimas
madres optaban por alimentar a sus bebés
con biberones de leche.
Se ha de hacer constar que mi esposa y yo veníamos de un
pueblo pequeño con pocas medidas de higiene,
escasa atención sanitaria, y acostumbrados al repique de campanas por la
muerte de un niño pequeño.
La mala experiencia pudo influir en la decisión de mi esposa
de alimentar a nuestros hijos con biberón. Uno de los mayores errores cometidos
en nuestra vida.
Por ello nuestros hijos padecieron infecciones, diarreas, asma (uno de ellos)
resfriados, gripes, alergias... Recurrimos a la medicina privada, (la pública era escasa y poco valorada) que les recetaban antibióticos, cuya repetición y reiteración no
proporcionaba los efectos deseados.
Eran los años de la administración de vitaminas con receta
médica o sin ella. Pero el problema fundamental de mis hijos era que le había
faltado la leche materna que, como después se ha demostrado, es fundamental
para cualquier bebé. Y una vez que comenzaron en ellos las infecciones y la
toma de antibióticos, perdieron las pocas defensas de que disponían y las
enfermedades llegaban una tras otra o a la vez.
Y para más desgracias, con el deseo de que aumentara las ganas de comer; hicimos caso de un anuncio publicitario que presentaba una
bebida llamada "Kina San Clemente" con una
publicidad engañosa en la que no se advertía de una graduación alcohólica del
13%.
Anteriormente yo había
visto como mi madre le daba a mi abuelo (su padre) Kina San Clemente cuando era
viejecito.
En el año 1964, 65... Mostraban en la televisión a un gracioso
muñeco animando a tomar Kina San Clemente con canciones como: "Asoma al balcón echa
un jamón mira que viene Kinito".
Y terminando siempre con la coletilla: "Da unas ganas de comer".
Así, con el deseo de que aumentaran las ganas de comer y los
potentes y engañosos estímulos que recibíamos desde la televisión pública que
era la única que había, tomábamos Kina
San Clemente mi esposa y yo y también dábamos a nuestro hijo pequeño que como
era dulce y agradable se acostumbró enseguida, hecho que le pudo costar la vida.
Fue un día que yo estaba en el trabajo como de costumbre y mi
esposa había ido con la niña al médico, cosa normal en la situación que les
estábamos criando, dejando a su hermana el encargo de recoger a al niño a la
salida del colegio.
Hasta ahí todo normal, pero el niño tenía sed y acostumbrado a
beber la dulce Kina San Clemente abrió
la nevera y sacó una botella de Kina
fresquita bebiendo cuanto le pareció, pero pasado un tiempo mi cuñada se dio
cuente que el niño se comportaba de una manera rara y anormal por lo que
decidió llamar a un médico de urgencias que, por causa de la mala circulación
tardó unos treinta minutos en llegar, para decir que si el niño no hubiera
vomitado parte de aquella bebida hubiera muerto sin remedio.
Hemos de recordar que se trataba de un niño de seis o siete años
y la Kina San Clemente tenía, según supimos después, el 13% de alcohol.
Los años siguientes no se volvió a comprar de aquella u otras
bebidas y menos para los niños, pero en mí permaneció el sentimiento de culpa
de habernos dejado llevar por la publicidad si averiguar la graduación de
alcohol de aquella maldita Kina San Clemente.
Y para demostrar que
las cosas negativas pueden cambiarse, les puedo decir que mi hijo, con tantos y
tantos problemas de salud, asma incluida, cuando se hizo independiente comenzó
a estudiar la incidencia de la alimentación en la salud
de las personas y poner en práctica lo aprendido, con tan buenos resultados que
nunca utilizó la tarjeta sanitaria que, en la España actual, permite atención
médica gratuita a todas las personas. Y
es más, no ha querido solicitar esa tarjeta por la confianza el los alimentos que toma y la ausencia de
enfermedades en su vida.
Y ¿Cual es esa milagrosa alimentación?
Muy sencilla.
Hortalizas y verduras fundamentalmente crudas, frutos secos,
chocolate con un mínimo de 70% de cacao, cereales y legumbres, frutas abundantes, carne, pescado y jamón menos de un 20% de la dieta,
agua buena (un litro y medio al día) y complementos de magnesio, vitamina D3,
lactobacilus casseri y super omega 3.
NUNCA HA FUMADO, NI TOMADO DROGAS Y LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS
QUE TOMA SON INSIGNIFICANTES.
VIVIR LIBRE DE ENFERMEDADES (Quinto grupo)
En este comentario quiero referirme a cosas ya dichas en los
anteriores grupos porque en ellos está la base de una vida saludable y sin
enfermedades.
Recordaremos primero las cosas que no se han de tomar.
No se debe fumar nunca.
No se deben tomar bebidas alcohólicas antes de los 18 años.
A partir de esa edad es bueno tomar un vasito de vino en la comida del
mediodía.
No se debe abusar de las comidas fritas.
No abusar de la carne.
Ahora recordamos lo que debemos hacer:
Beber litro y medio de agua buena.
Comer frutas y verduras crudas y cuando las tomemos hervidas
procurar que no pierdan su color verde con la cocción. (Las zanahorias crudas
se han de tomar todos los días)
Poner en la dieta lentejas, garbanzos y judías cocidas.
Comer frutas variadas.
Comer pescado.
Si hay problema de estreñimiento tomar productos con fibra:
cereales integrales, arroz integral, pan integral, kiwis...
Masticar despacio, ensalivando bien los alimentos.
Hacer ejercicio físico, bicicleta, (pádel tenis o fontón),
gimnasia, yoga (si recuesta hacerlo solo hacerlo en grupo)
Hacer, si es posible, una analítica cada uno o dos años partir de los 6o para saber como está nuestro cuerpo.
Si se tiene la presión arterial alta se ha de comer sin sal y
hacer más ejercicio.
Si se aprecian tasas de más de 110 de glucosa en sangre se han
de suprimir algunas comidas que la contengan y aumentar el ejercicio y caminar
más.
Sería una buena costumbre tomar 5 nueces cada día.
Y para los que quieran completar, todas estas medidas, con una limpieza
anual o semestral, pueden hacer una dieta de entre siete y diez días a base de una
bebida compuesta por: Y para los que quieran
completar, todas estas medidas, con una limpieza anual o semestral, pueden
hacer una dieta ENTRE 5 Y 10 DIAS a base de una bebida compuesta por:
SIROPE DE PALMA (Indonesia. Sri Lanka) y SIROPE de ARCE (Canadá)
ZUMO DE LIMÓN
PIMENTON PICANTE
AGUA
Composición para cada día.
250 mililitros de zumo de limón
150 mililitros de Sciroppo de Albero (Madal Bal) u otra marca si la hubiera.
La puntita de una cucharadita pequeña de
pimentón picante.
Y completar con agua hasta un litro y medio
(Agitar)
Nota. Tomarlo durante las 24 horas como se
quiera hacerlo.
También pueden tomarse infusiones de manzanilla y poleo.
NO COMER NADA, DURANTE LOS DÍAS QUE TOMEMOS EL COMPUESTO.


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